martes, 13 de agosto de 2013

Blackberry y sus dos oportunidades perdidas

RIM tuvo su momento y su oportunidad con el correo corporativo, en épocas en las que el servicio de correo mediante la web (web mail) era desconocido, los celulares no tenían acceso a Internet y los ejecutivos necesitaban cada vez más acceder a sus correos corporativos con facilidad y desde cualquier lugar.

El Blackberry de RIM con su teclado físico, muy apreciado por los ejecutivos seniors, hizo su aparición en el mercado casi como un regalo divino ofreciendo movilidad, acceso ubicuo al correo corporativo, mensajería libre de cargos extras, una imagen de modernidad (obviamente falsa, tal como ocurre con los códigos QR actualmente) y una seguridad no siempre bien valorada.

Enviar un mensaje con el pie "Enviado desde mi Blackberry" te creaba otra imagen, la de un ejecutivo exitoso, empleado de una corporación y el precio del Blackberry (y de los BES) contribuía a esa percepción.

Pero el web mail se hizo popular en desmedro del acceso POP3 e IMAP4, aparecieron los smartphones con acceso a Internet, la edad promedio de los ejecutivos disminuyó y se inició el fenómeno BYOD (Bring your own device); es cuando RIM se vió confrontado por varios frentes.

Los nuevos usuarios de teléfonos móviles ahora pueden acceder a su correo corporativo de diversas maneras (incluyendo los métodos vía SMS ilimitados), el acceso a Internet abre numerosas alternativas para la mensajería instantánea, los radio-móviles (como Nextel) ofrecen también esa sensación de modernidad y autoridad (esa mala costumbre de hablar en voz alta), pero también exigen que los terminales puedan servir para el ocio (la música, los videos, los juegos) y la posibilidad de cambiar un juego por otro más novedoso, una red social por otra más popular; tener dos o más aparatos en el bolsillo se vuelve común.

Tener varios aparatos no es práctico: un terminal telefónico por cada operadora (gracias Claro por el TUN, ahora copiado por Movistar y Nextel), un reproductor MP3, una consola de juegos, un reproductor de videos, etc. No hay bolsillo que aguante, ni en tamaño ni en capacidad de gasto, más aun si éstos deben ser cambiados por lo menos una vez al año; los usuarios encuentran en los smartphones y en el BYOD la solución.

Pero RIM (ahora Blackberry) en el 2009 tiene una segunda oportunidad, aún mantiene mercados fieles (Canadá, USA, y una buena parte de Europa) y sus terminales de gama media y baja se venden muy bien en mercados emergentes que aún valoran la imagen que proporciona la marca y sobretodo el chat ilimitado.
  
Contrariamente a lo que manda la lógica, RIM mantiene propietaria su plataforma de mensajería (recién en el 2013 lo ofrece a IOS y Android), se embarca en nuevos equipos incompatibles con los anteriores (ni siquiera contempla una promoción para los clientes antiguos) con un sistema operativo propietario QNX.

Todo lo propietario tiende a desaparecer (eso lo sabe muy bien Eric Schmidt luego de pasar por Novell Inc. y hoy en día principal propulsor de Android) y eso lo debería saber Thorsten Heins o por lo menos intuir a la luz de lo que viene ocurriendo con IOS.

Si a todo eso le sumamos los retrasos en los desarrollos, las fallas de sistemas y la pobreza de su tienda de aplicaciones, tenemos el resultado que hoy en día exhibe Blackberry (RIM).

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