jueves, 26 de enero de 2017

El negocio de Google

En pleno 2017, aún  hay quienes creen que el negocio de Google es la publicidad o que más pronto que tarde veremos circulando un Google Car.

De lo que podemos estar seguros es que nunca veremos a Google convertido en un Yahoo de los años 90s, un portal donde la publicidad aprovechaba cada pixel de la pantalla y en los resultados de las búsquedas abundaban los anuncios más alucinantes.

El negocio de Google es la información, la big data a gran escala, y lo es desde sus inicios, desde que se negaron a incluir publicidad en su minimalista página (sin incurrir en minimalismos absurdos o mercantilistas) y para sobrevivir tuvieron que copiar una idea de Bill Gross (encumbrándolo como gurú del emprendedurismo) que le diera otra connotación a la publicidad.

En efecto, la publicidad brutal y sin sentido deja de ser de publicidad cuando se convierte en información útil para el usuario. Por ejemplo, si alguien busca “crisis matrimonial” lo que menos espera encontrar son anuncios de viajes, inversiones inmobiliarias o chicas rusas; pero si los anuncios son acerca de terapias de pareja o abogados expertos en divorcios, entonces la publicidad deja serlo y se convierte en información.

La publicidad contextualizada que muestra Google en sus resultados de búsquedas pretende ser información para el usuario, lo cual requiere a su vez mucha más información, ya que siguiendo el ejemplo anterior, no se trata mostrar una lista de todos los abogados anunciantes (incluso de otros países) sino de aquellos que están cerca al usuario.

Cada producto de Google (sea hardware, software o servicio) está llamado a ser una fuente de información, desde el buscador hasta el último artilugio electrónico ejecutando algún software de Google. En ese sentido, el anteojo inteligente, aka Google Glass, pudo haber sido el producto estrella de la gran G, solo imagine todo lo que el lente del Google Glass pudo haber captado, desde las páginas de un libro hasta la más sofisticada operación médica.

Google Glass espera una segunda merecida oportunidad, lo que deberá ocurrir cuando se disipe el efecto Facebook que se cernió sobre él. Al igual que la red social, el Google Glass empezó a ser prohibido en muchos lugares, desde cines hasta cibercafés, por lo que su utilidad como fuente de información quedo reducida.

Por otro lado, si Google invierte en tecnología para autos inteligentes es para asegurarse un lugar en las computadoras de éstos y usar cada uno de los sensores del auto como fuente de información. Desde ya, Google no tendría que enviar autos por todo el mundo equipados con cámaras de 360° para mantener actualizado su Google Maps y Street View, cada uno de los vehículos en circulación harían ese trabajo permitiendo una actualización en tiempo real.

Finalmente, es mucho más probable que aparezca un iCar de Apple que un Google Car ya que el modelo de negocio de Google es la información, mientras que el de Apple es lo aspiracional.


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